Las gargantas del Bibei (municipio de O Bolo) son un enclave único en Galicia, con
su cañón de unos 40 kilómetros de largo en un valle fluvial de unas 2.600
hectáreas, la vegetación allí existente cabalga entre la de tipo mediterráneo húmedo
y la de tendencia continental. En la solana nos encontramos con encinas, madroños,
olivos, robles y diversa vegetación arbustiva como brezo y jara, en la ladera
en sombra tenemos avellanos, castaños, alisos y demás vegetación típica de ribera.
Además, como no podía ser de otra manera debido a su situación geográfica, sus
laderas de fuertes pendientes están jalonadas con el cultivo de
viñedo tan propio de la zona, originando el paisaje tan bello como son las
laderas de bancales. A mayores, tiempo atrás, también hubo producción de aceituna, existiendo aún
algún antiguo molino de aceite artesanal restaurado que se puede visitar. En este enclave se edificó el templo que hoy brilla con luz
propia en esta parte del valle, la historia cuenta que fue hallada una imagen en
el siglo XIII, en una de las cuevas que probablemente habrían sido excavadas en
el siglo VII por unos eremitas, donde en otro momento y huyendo de los musulmanes unos sacerdotes habrían escondido la imagen de la virgen
con el niño. Posteriormente se edificó una ermita y
en el siglo XVIII la iglesia que hoy conocemos. A
principios del siglo XX parte de la montaña
se vino abajo salvándose el templo pero destrozando el pueblo y el
puente del medievo. Este monumento artístico fue declarado Bien de
Interés Cultura (BIC). De estilo mayormente barroco, si duda es una de
las mejores representaciones del barroco gallego que tenemos.
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